
"Hasta las suelas de mis zapatos te echan de menos"
Apenas logro hacer inventario, de todas las cosas que me he traído conmigo, de vuelta sobre los homoplatos. Pesa una isla en mi maleta, pesan las decepciones, oscila la sorpresa, y esta ciudad que abre la boca para tragarnos de nuevo al centro de la ballena. Esta ciudad opaca , pero intensa, cuajada por una crisalida de nombres. Y es que el hogar nunca fue un mapa, ni un idioma, ni mi perpetuo estado de exilio. Son las caras de aquellos que me dieron una razón para quedarme, y que si juntan las bocas, y ponen sus zapatos en fila, podrían recorrerme hasta dejar sin sentido a la geografía.
Valencia es C, la otra orilla del espejo.
Barcelona A, la afición por lo invisible.
Salamanca L, mucho más que mi hermana.
Candeleda J, mi diminuto de espada de cartón.
Sant Celoni es X, el encuentro.
Menorca, una madre y sus eternos consejos.
Y Madrid son tantos.
7 comentarios:
"...
lengua de gato,
bicarbonato
de porcelana,
dolor de muelas,
pan de centeno,
hasta las suelas de mis zapatos
te echan de menos..."
pues que te vaya de lujo la vuelta a esos Madriles del demonio (o celestiales?) es precioso lo que escribiste. Todas esas letritas en mayúscula deberían estar sonriendo...
La G de greta te regala un rinconcito por esta Málaga que me espera...
Mil besos, preciosa
Qué cabrona...exijo una letra en Valencia!!!
Greta:
Por supuesto, en Málaga hay un G. futura, a la que algún día me gustaría conocer. Besitos.
Show:
Es que lo de tener un alterego en Valencia pesa lo suyo, pero ni se te ocurra dudar de mí, te reservo una inicial secreta. :)
Mi Luna:
¡¡¡Pero cómo me gusta encontrarme con respuestas tuyas!!!. Claro que estamos conectadas, a fuego, a viento, y a piel. Yo te quiero más.
Ciudad opaca pero intensa... será cierto eso que dijo uno de los cristales de mi caleidoscopio, que aunque cambies de residencia, la ciudad la llevas contigo, con su gente, sus penas, su alegría.
Nosotras y los lugares.
La mía, la que hasta ahora podría llamar mi ciudad, es más mía, más yo desde que tú la piensas en mí, y la tuya, que de tantos otros ha sido antes, tantas asociaciones me ha traído, cambia ahora, que la miro con un prisma que te incorpora, y la enriquece.
Muchos besos, tan cercanos, que espero que la geografía que he de recorrer para llevarlos sea un trámite que consuma un hecho.
Clara:
Mi casa es un punto rojo y remarcado en tu agenda. Te espero.
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