miércoles, septiembre 06, 2006

Sobre Clarice


Cada vez que me llega algo nuevo de Clarice Lispector (nuevo para mí, claro, porque hace tiempo que está muerta), en este caso "Un soplo de vida", la boca se me abre de par en par, y trago todo el asombro que puedo, hasta hincharme, hasta convertirme en una gran pelota envidiosa y agradecida, que no puede entender que una sola persona contenga tanto talento. Ni por asomo puedo imaginarme a alguien capaz de atrapar el mundo, siempre a la vez no-mundo, como ella. Con esa incisión abierta en la carne que se expresa al mismo tiempo en una explosión de vida, violenta, casi dolorosa, y en el hueco más vacío de lo yermo. Traspasa los ojos del cadáver, que se sabe ella misma, y por ende la escritura, pero antes de marcharse insinua la semilla, la deja caer. El fruto lo guardamos nosotros entre los dientes, y es tan poderoso que no sabemos qué hacer con él, más que atraparlo junto a las vísceras, y tratar de atenernos al filtro de la lucidez para no quedarnos por el camino. No se puede esperar de ella literatura al uso, con una historia digerible, que nos brinde las cosas sin pedirnos a cambio que nos dejemos la piel:

"Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. En este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él extraigo sangre..." C.L

Y dice más adelante, en otra ocasión, "hablo como si alguien hablase por mí", y quizá sea eso lo que otros llaman inspiración, una conexión momentánea con lo invisible. Por eso es tan difícil escribir, porque el tiempo se reduce a esquirlas, y sólo cuando atrapas una de ellas entre los labios, justo antes del deshielo, logras contener un poco del brillo en la palabra. El arte no deja de ser una mala imitación de la realidad (no recuerdo quién fue que dijo algo parecido), o de la no realidad, que vienen a ser lo mismo. Sólo los subterráneos, los que van más allá de la instantánea, por muy perfecta que ésta sea, logran condensar el latido.

4 comentarios:

Show must go on dijo...

No he leído nada suyo. Supongo que tendré que hacerlo, por tanto. Ya te contaré (a ver si algún día también haces tu algo a mis recomendaciones). Besos.
Por cierto, se agradece que hayas vuelto a casa.

claradriel dijo...

La inspiración... cierto, como si solo catalizáramos algo a través de nosotras.
Tan difícil escribir, y tan difícil hacerlo... esa es la clave, el pulso que nos lleva a ser o no ser: una misma.
Estoy hoy confusa en mis expresiones, y clara en mis ideas. Creo.
Un abrazo, preciosa.
Tengo hambre de tu presencia!!

Clara dijo...

Show:

Baricco, sí, Baricco me está esperando. Un beso.

Clara:

Yo tengo más bien gula...

Anónimo dijo...

Realmente atrapa en una atmosfera de sensaciones intensas y desgarra la piel con la realidad que se transforma en personal y llega a alcanzarnos con sus palabras. Clarice nos lleva a donde siempre estamos pero nunca reflexionamos.