martes, octubre 24, 2006

La petite mort

Qué rara es esa forma de amarse en la grieta, en el azufre del instante que empapa los huesos. Un canibalismo ajeno, a bocanadas. Devorarse, sentir en la mandíbula la redención del deseo. ¿Qué buscan dos cuerpos que empiezan la batalla? que se buscan del otro lado del espejo, que descubren el pudor en las líneas de las palmas. En el cuerpo expuesto, la carcasa del mundo, y sin embargo, no hay mayor escondite que la desnudez. ¿Qué buscan dos personas que inician el recorrido mil veces agotado por otros?. En la cumbre, no existen caras, nombres, sólo el rastro de la petite mort. Qué extraña la música, el lado salvaje que aflora milímetro a milímetro. Pero no es placer tan sólo la fiera que surge en la boca, no es placer tan sólo el grito del instinto, la dentellada. ¿Qué mecanismos mudan la voz en ese intento de abandono?

12 comentarios:

Show must go on dijo...

Qué buena eres, Dios!

Alice ya no vive aquí dijo...

Hay cierta desesperación en esa búsqueda que en realidad no es si no el abandono total en pos de emociones intensas.

Me pregunto si uno es verdaderamente consciente de la fuerza de ese instinto.

Echo de menos jugar...

Lo has descrito de una forma absolutamente hermosa, Clara.

Un millón de besos

Anónimo dijo...

La pequeña muerte es una droga dura. Se buscan dosis, siempre.
Me ha gustado y también el cambio de plantilla.
Besos

claradriel dijo...

Cómo me gusta eso!! La redención del deseo, creo que es lo que buscamos, la pérdida de identidad en el momento en que morimos, y hasta que volvemos a renacer como seres vestidos por nuestros miedos, aunque los queramos ocultar.

Lydia dijo...

Interesante, elegante, animal. Es tan humano!

Besos.

Anónimo dijo...

Si los barcos se hunden con los temporales de octubre ¿Qué les ocurrirá a nuestros mensajes embotellados? Y es que últimamente tengo el ánimo flotando en bitterkas

Anónimo dijo...

nada que añadir, no quiero estropearlo...

toda una maravilla, Clara.

Un beso enorme

almayer dijo...

lindo, linda

besos

Anónimo dijo...

me rio con tu blog, prometo pasarme mas a menudo.
te quiero, un beso!

Antonio Mundaca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Capitán Alatriste dijo...

Precioso texto.
Intenso, asfixiante, como la petite mort exigía.
Lo has bordado.

Un saludo,
José Luis.

Clara dijo...

Show:

¡¡¡Y qué buena estoy!!! jjajajajaj


Alice:

Creo que no, que no somos totalmente conscientes de lo que esconden en realidad esos instintos. Besos, linda.

Mad:

Una droga dura, excelente definición.

Clara:

Qué bien cada vez que te reencuentro de este lado del espejo.

dsd:

Elegante, me encantó el adjetivo, ahora me siento con más glamour ;)

Tarko:

No sé por qué, pero siempre le tuve fe a los mensajes embotellados, por mucho huracán.

Niña-Greta:

Besos para ti, guapa.

Almayer:

Gracias :)

Aristoi:

Jajajaja No esperaba despertar risas precisamente. Yo también te quiero, y me alegro mucho de verte por aquí.

Capitán:

Gracias, me quedo con lo de asfixiante.