viernes, julio 07, 2006

Huelga


Me declaro en huelga. Voy a tratar de desplegar los mapas, de juntar pistas, y prestar atención a todo aquello que me está llamando a gritos.

Clara, Clara, ¿qué estás haciendo?

Voy a emigrar a la playa, lejos de esta ciudad que empieza a saber a podrido. Cansada de cubrir las bajas con piel de indiferencia. Cansada de tanta jodida anestesia.

Clara, Clara, ¿qué te propones?

No más muñequitas pintándose los labios al filo. No más matrícula de honor en caída de pestañas. No más escaparates en una huida a cien del dolor. No más Teseos de mercadillo.

Clara, Clara, ¿quién ha apagado la luz del cuarto?

No más mercado. ¿Qué vendes? ¿cuánto vales? ¿me prestas una rodilla para caricaturizar al deseo?

Clara, Clara, ¿y mañana?

No más miedo a darme, aunque después tenga que hacer un puzzle con los pedacitos. No más piscinas doble mortal sin comprobar el fondo. No más zombies de rimel y huesos vacíos.

Yo sí que necesito una isla. Cuatro palmeras aunque sean de plástico, y una sombra, que de una vez por todas deje de morder.

Yo sí que necesito una tregua, y que alguien, se digne a ponerme los calcetines por fin.

4 comentarios:

Show must go on dijo...

Los calcetines
son poca cosa, estarías mejor en camisón ,jeje. Todos emigramos, supongo. Suerte en todo lo que te propongas, en todos los deseos, en toda la piel que te falte. A mí me ha dado por la ambición, por las ganas de bebérmelo todo. La vida en una copa, sin brindis, sin saborear nada. Que me abrase la garganta. Que me haga vomitar. Y reir. Y soñar. Que sepa amarga, o dulce, o qué coño sé. Una copa. A golpes, una copa. A la cama me llevaré los ojos de la camarera.

claradriel dijo...

Buena idea airearse de rincones podridos, pero cuida tu ruta, no pierdas tu centro, que es poco peso material para el ritmo de tus sueños. De tus bellos ojos quiero miradas fijas, translúcidas y espontáneas, que los aleteos de promesas, a veces, se estrellan en el suelo, con forma de lágrimas negras.
Te busco en una cala? Siempre podemos descalzarnos, pisar la arena húmeda y beber mojito. Una vez tengamos calcetines que quitarnos.

Carmen dijo...

mi niña, yo volví renovada, recargada, pletórica! ;-)

no sé si es este calor, o la paranoia propia de la hora de la siesta, pero me siento como un juego de sábanas blanquito, como un lienzo a estrenar ;-)

(que te cunda el tiempo, y encuentres quien te ponga los calcetines, o mejor, quien te desabroche el vestido ;-))

Un beso, reina

Clara dijo...

Chicos:

Desde esta playa real e imaginaria, gracias a todos por la visita. Montañas de besos.