Nadie me puede negar que exista un puente entre lo que el mundo es, y lo que debería de ser.
Cuánta razón tienes, si es que tiene que ver con la lógica lo que sea que andamos buscando. Me gusta hablar contigo porque tienes las manos lúcidas, y no te da miedo perder.
No entiendo porque asustan tanto conceptos como el riesgo, o el dolor, si forman parte indivisible de la vida. Nadie tiene una fórmula mágica para que nos deje de doler, ni siquiera si logramos construir el muro más alto. Porque una cosa es protegerse, ser conscientes del mundo en que vivimos (cuánto tiempo me ha costado entender algo tan sencillo), y otra negarse a una infinidad de posibilidades. A veces me pregunto, si la espontaneidad, la sensibilidad, la naturalidad, la honestidad, son conceptos que han caído en desuso. Tampoco comprendo cómo podemos confundir la anestesia con la felicidad. Si sientes menos, el golpe será leve. Y una mierda, golpes nos daremos siempre, nos desollaremos las rodillas, y nos dejaremos los dientes y el alma, si es necesario. Porque no existe felicidad sin llagas, porque existir es mantenerse en pie, asumir riesgos, devorar la vida. Y nos sentimos tan pequeños, tan cobardes, que preferimos correr antes incluso de que se esboce la oportunidad. Y no es idealismo, porque que la realidad es puta lo sé de sobra, sino algo tan sencillo como no rendirse antes de empezar. ¿Por qué ibamos a conformarnos con los zapatos del mediocre pudiendo pedir mucho más?. No me interesa una vida gris, no me interesa la falsa estabilidad de las medias tintas, no me interesan los cajoncitos etiquetados, ni el miedo a apostar. Si al fin y al cabo, equivocarse, no es más que una nueva puerta a la que llamar.
domingo, octubre 29, 2006
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11 comentarios:
Bien dicho. Yo apuesto por ostiarse, reir, llorar, y que no nos de miedo que otros nos vean.
No quiero un robot a mi lado, no quiero un mundo Gattaca, quiero a alguien que llore, que ría y que se ostie, que asuma sus fracasos y piense que también somos lo que hemos perdido.
Unas manos de artesano, que tal vez no sean las más fotogénicas, pero conocen bien el tacto del universo, aprendido callo a callo, y tajo a tajo.
Cada día eres más sabia, linda
Espejito-espejito:
Me ha encantado la metáfora de las manos del artesano, guapa.
Jajajaja ¡Cómo me vas a llamar sabia!
Bueno ClaraS, firmaría donde fuese por asociarme a vuestras ideas, por participar de ellas, por esa vida en la que "equivocarse no es más que una nueva puerta a la que llamar". Apuntarme a esas manos de artesano, a esas rodillas con cicatrices...
Pero que inevitable a veces ese miedo, ese salir corriendo a esconderse como una niña pequeña! Alguna vez me compré un impermeable de invisibilidad. Nada me afectaba, nadie me veía... Una vida gris, sí. Pero es que tenía de baja el alma.
Ahora ya estoy en el proceso inverso, estoy metiendo ese impermeable en una caja, para subirla a lo más alto del armario. Ahora si llueve, voy a tener que mojarme... De hecho, es que QUIERO MOJARME.
Un beso enorme a las dos, que sois unos dulces. Siento el coñazo de comentario :-)
Tienes mucha razon, pero no se hasta que punto uno puede elegir protegerse o no, a veces no nos es posible defendernos aunque veamos que vamos mal, y otras veces, aunque todo parezca bien, no podemos evitar defendernos..es algo extraño..
Besos,
Gris
No, Greta, de coñazo nada. Un abrazo a las dos, que hoy tengo especiales ganas.
Greta:
Nada de coñazo. En realidad, secreto de Claras, somos más blablabla que hechos consumados jajaja.
Todos nos movemos entre la tesitura de mojarnos y correr a escondernos detrás del primer matorral.
Gris:
Sí, es muy extraño. En realidad si fuera tan fácil no tendría que escribir textos así.
Muchos besos
me gusta sentiros tan cerquita :-)
Más besos, que hoy estoy derrochadora
Cuando pregunté una vez en voz alta que por qué la vida era para algunos más complicada que para otros, una voz muy sabia me dijo que entre otras cosas era cuestión de elecciones. Que siempre había gente que elegiría el camino más corto, el más cómodo, el más simple, aunque eso significara dejar de lado valores tan importantes como la honestidad, la comprensión, la humanidad.
Mi idealismo de entonces me impedía entender cómo alguien podía sacrificar valores que yo consideraba primordiales con ese grado de frivolidad, y supongo que en realidad, sigo sin comprenderlo.
Prefiero que me sangren los nudillos y hasta el alma, prefiero tener que caerme mil veces para aprender a levantarme, prefiero arriesgar y perder, y arriesgas y perder, y arriesgar de nuevo, sólo porque a veces se gana.
No, yo no pienso conformarme con los zapatos del mediocre. No lo hice ayer, no lo hago hoy, y sé que no lo haré mañana.
Besos de quien se siente en tus palabras, hoy más que nunca :-)
Alice:
Un guiño para ti ;)
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