lunes, octubre 30, 2006

A mi abuela María

Sigues ahí
mujer de agua
aunque ya haga tiempo
que no me atreva
a subirme de puntillas
en un barco de papel.

Fuiste el ladrillo
de la casa de muñecas
cuando en vez de tacitas
usábamos el miedo
para bebernos el té.

Fuiste la isla entera
la voz de los salmos
la casa grande,
y yo la niña rubia
que lloraba con aviones
que no regresaron
a la hora de partir.

4 comentarios:

Lydia dijo...

Uhmm :)

Perfecta, supongo, para esta noche.

Un beso enorme, con el aura de los recuerdos que pisan más fuerte.

Anónimo dijo...

Seguro que tu abuela María hubiese tenido mucho hermoso que decir de esa niñita rubia...

Un beso, dulce

Alice ya no vive aquí dijo...

Me has enternecido enormemente...

No hay más que pueda decir ante esta confidencia en voz baja.

Un abrazo muy, muy fuerte

Clara dijo...

Dsd:

Muaaaa

Greta:

Muaaaa

Alice:

Muaaaa