miércoles, noviembre 15, 2006

Carretera y ascenso
hoy que en vez de peniques
doblegamos los ojos
con piezas de dominó.

Así tentamos a la madre,
a la parca que asoma
al fondo y más abajo de tu abrigo.

Hoy que un cuarto de hotel es tan sólido
como la fe que reduce su alianza,
apostamos
sobre la nariz ambigua del payaso.
Y en la última grieta nos señalan
por ser equilibristas y necios.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

"Equilibristas y necios", es cierto, no hay cosa más estúpida que guardar el equilibrio. Hay que caerse, qué coño, darse de bruces en nuestras narices de payaso compradas en el todo a cien y levantarse para volver a caer. Porque como cantaba Aute toda la vida son hostias y las hostias hostias son. Besos

Alice ya no vive aquí dijo...

Y yo creyendo que quizá me libraba algo de la necedad si conseguía aguantar el equilibrio, aunque fuera sobre una duda de perfil.



Pensádolo bien, aún parece más estúpida mi alternativa cuanto más la miro desde fuera.

Necesito un formateo mental.

Anónimo dijo...

una desequilibrada nata podría hablarte de necedad esta tarde, Clarita... una vez rotos todos los esquemas y las manos encalladas de agarrarse a clavos ardiendo, las cosas se miran desde otra perspectiva, eh??

Un besazo, genial genial genial el post, preciosa

Tu inquilina dijo...

Nunca he tenido mucho equilibrio, aunque me sobra la necedad, aun así, la felicidad, creo, me la escatimaron un poco.
Besos,
Gris

claradriel dijo...

Pues yo soy una funambulista de vocación, aunque luego me tropiezo y me caigo, por dispersar mi atención.

Pero me río mucho conmigo misma.
Así se relativizan las HOSTIAS (con hache...) y ya puestas, lo pasamos mejor.

Pequeña cracoviana, cuidado con los hoteles, que hay gente que no se da cuenta y hace de ellos su casa.