jueves, noviembre 23, 2006
Corrimos tanto, y tan deprisa. Muchas veces sin tiempo si quiera para mirar atrás. Tratando de alcanzar un presente al precio que fuera. Un alto en el camino, con manos sólidas y agua en tantas bocas. Saltamos las vallas más altas con precisión de cirujano.No deshicimos nunca las maletas. Apretamos la mandíbula, y seguimos adelante, unas veces con los pasos atados por nuestro propio cordel. Otras, sin más opción que un falso mañana. Corrimos tanto, y tan deprisa, con una única apuesta por la lucidez. Que cuando por fin hubo una gireta para tomar aire, y sentimos de nuevo el pulso en los pulmones. Nos dimos cuenta, debajo de las alas, que se nos había olvidado soñar.
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5 comentarios:
Sabes que no es cierto...
No creo que hayamos dejado de soñar, lo que ocurre, creo yo, es que todo lo soñamos en fase REM y no nos recreamos en las ensoñaciones.
no puedo hablar por nadie más, así que te digo que al menos yo, no he dejado de soñar...
las prisas, nunca me gustaron las prisas.
Mi lema es el "poquito a poco", y de paso una buena canción, un buen ritmo al que vivir, mi niña.
Joder, que manejo de las palabras, siempre me sorprendes.
Un besote niña dulce
Mientras te leía me he sentido como una margarita seca a la que le iban arrancando cada pétalo hasta dejarla sin nada.
No, no pueden quitarte los sueños, sin ellos sería como morir en vida.
Lo que pasa es que permanecen agazapados en una esquina, calladitos, muy quietos, para que no descubran que no se han ido, que todavía queda alguna esperanza.
Un puñado de sueños de colores
En los sueños yo nunca puedo correr, soy Momo presa del camino de Casiopea, y cuanto más lo intento menos avanzo.
Me encanta tu explicación... no se puede correr y soñar. Eso será.
Siempre me gustó Casiopea.
;)
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